Siguiendo con el taller que
empezamos el jueves anterior, continuamos con la edición de imagen digital.
Para ello seguimos empleando el programa Gimp y en este caso, trabajamos más la
composición de imágenes.
Se nos aportaron una serie
de imágenes con las cuales podríamos volver a componer una de muestra, pero
para ello era necesario quitar el fondo, redimensionarlas, voltearlas, añadir
canal alfa, ajustar el radio y el umbral, utilizar la barita o las tijeras…
demasiado para una novata. Está claro que esto debe de ser lo más simple que se
hace con el programa, que a alguien que quite michelines o granos a una modelo
le debe de parecer un “tres i no res”, pero en mi opinión creo que la teoría
para que podamos hacerlo por nosotras mismas con el Mac, se nos da a
borbotones. Es verdad (al menos a mí me pasó), que al ser la segunda sesión y
al haber trasteado algo en casa, noté que cogía los conceptos mucho más rápido
que en la sesión anterior y que sólo me equivocaba de media unas tres veces
antes de conseguir que la imagen quedase como tenía que quedar. Esto aporta
algo de optimismo a la primera impresión que tuve con el Gimp, ya que lo maldije
de todas las formas que pude.
Ahora, que menos que más, me
puedo defender en lo mínimo de lo mínimo, le empiezo a ver las utilidades
didácticas que esto puede tener en el aula. La edición y composición de
imágenes puede ser un buen recurso al que acceder como docentes a la hora de
preparar algún cuento, por ejemplo, creado con los niños. Ellos pueden ir
diciendo los personajes que quieren que aparezcan (consensuado entre todos), y
como sucede la historia. Empleando este programa, en la próxima sesión, el
docente puede llevar imágenes de lo que ellos narraron en el cuento que crearon,
de tal forma que da un soporte visual, y puede quedar constancia en otro
formato de su invención.
Y hasta aquí puedo leer…
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